A finales de mayo os desvelé que mi boda empezaba de forma "oficial" el viernes con una "White Party" (ver aquí). Alberto y yo decidimos organizar algo el día previo porque mucha gente tenía previsto pasar en Peñíscola todo el fin de semana. El lugar escogido fue el Mandarina, un bar de copas al aire libre con magníficas vistas al mar y al castillo. Cerramos un pequeño reservado para estar más a nuestro aire y dejamos encargadas varias jarras de agua de Valencia para que los invitados pudieran degustar como primer "aperitivo" de la noche. La única condición, que vinieran vestidos de blanco. Además, preparamos unas pegatinas con el nombre de cada persona y su relación con los novios de manera que así la gente lo tuviera más fácil a la hora de conocerse.
Debo reconocer que me sorprendieron, pues pensé que pasarían de vestirse de blanco pero no, ¡todos cumplieron! Me dejaron sin palabras... Os voy a dejar con algunas de las imágenes de la noche...
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M encanta la White party
ResponderEliminar¡Qué buena idea con etiquetas!!!
ResponderEliminarEs genial, y las fotos muy chulas!